jueves, 15 de abril de 2021

LA OJERADA. LAS MÍTICAS LÁGRIMAS DE LANTARON

 

LA OJERADA

Soñemos un poco, ya que, tal vez, los sueños sean uno de esos pocos estados en los que somos realmente libres, lejos de cortapisas, de envidias, de criticas propias y ajenas, de hipotecas rapiñeras, simple y llanamente, libremente libres.

Soñemos con una tortuosa costa en la que la sabiduría ancestral del Océano, ha tallado pacientemente unos sobrecogedores acantilados pétreos, que caen a plomo en las inmensidades marinas.

Soñemos con un bellísimo paraje, que a modo de dos gigantescos ojos se asoma a la magia atávica de nuestro Cantábrico, la pequeña porción del sublime Atlántico, nuestra mar, nuestro nexo de unión con otros pueblos de raigambre celta.

Soñemos con una impactante banda sonora, creada por la fuerza de la mar, un bramido venido de muy lejos en el tiempo y de la mentalidad popular.

Soñemos con las lágrimas del dios de la mar, que nos salpicaran nuestras almas errantes de salitre y hojarasca.

Soñemos con la belleza en estado puro, con la libertad del viento limpio venido de muy lejos, de las profundidades oceánicas, acariciando nuestras cabezas, con la energía desbordada de las borrascas del noroeste.

Soñemos que este sueño se hace realidad.

Pues bien, señoras y señores, con todos ustedes: la Ojerada.


LOS OJOS DE LANTARON

Nos vamos a Cantabria, precisamente esa “Tierruca” que dio nombre a la mar, o quizás fue al revés, quien sabe,… En un rinconcito de la quebrada costa cántabra un sobrecogedor paraje sorprende a quien por allí acierta a llegar, quizás persiguiendo la energía indescifrable de las tempestades del noroeste, quizás tratando de convencerlas de que compartan con  nosotros, siquiera una pizca, de toda esa ardor telúrico. Muy cerquita del cabo de Ajo, se ubica el paraje de la Ojerada, donde la mar ha ido tallando pausadamente, todo sucede pausadamente en la naturaleza, dos ojos pétreos que parecieran observar a todo aquel que se deje llevar por sus encantos, asomados perpetuamente a la magia del Océano. Se trata de una cueva, o túnel, con entrada y salida abiertas, que separadas por una columna de piedra, asemejan dos ojos, de donde deriva su nombre. El cabo de Ajo, es el punto más septentrional de Cantabria, nos encontramos en un lugar muy cercano a la fosa abisal, por lo que es una atalaya idónea para el avistamiento tanto de cetáceos como de aves marinas.


LA COSTA CANTABRA DESDE LA OJERADA

Si tienes la inmensa fortuna de llegar a la Ojerada en días de tempestad, podrás ser testigo de uno de esos espectáculos impagables que la naturaleza nos regala, la mar se cuela por los recovecos de las rocas creando unos bufones que elevan el agua por una estrecha chimenea, expulsándola con fuerza inusitada, y creando un impresionante sonido, que se amplifica a medida que nos vamos acercando a la Ojerada. A este fenómeno se le conoce como “las lágrimas de Lantaron”, pero ¿de quien estamos hablando?.


LA BRAVURA DE LA MAR


El Lantarón, es un ser mítico, que viene a ser el homónimo del Neptuno de la mitología griega, estamos ni más ni menos que ante el rey del mar cántabro. Su aspecto es impresionante, a juzgar por las viejas leyendas contadas durante siglos en las frías noches del invierno, al calor de la lumbre, cuando el viento del noroeste sacude con fuerza las costas. Tiene forma humana, sus manos y brazos son fuertes y fornidos, su cabeza es ovalada, en la que destacan dos enormes y saltones ojos verdes. Sus pies, al estilo de los batracios, tienen dedos unidos por membranas y su cuerpo es brillante entre verde y negro. En su mano derecha lleva un cetro hecho con la madera del mágico saúco, con las vallas negras de este arbusto, fabrica una poción al mezclarlas con leche de sirena, que le confiere poderes sobrenaturales además de un color fluorescente durante la noche.

Volemos ahora un poquito más hacia el este, concretamente a la localidad de Castro Urdiales, una bella población marinera, un lugar que tiene un sitio de honor en mi alma errante de salitre y hojarasca, justo allí donde más calorcito hace. 


CASTRO URDIALES

Pues bien, en esta localidad se eleva el conocido como pico Cueto, junto al barrio de Brazomar de la antigua Flaviobriga. En este picudo monte, quizás pudo ubicarse un antiguo castro, según algunos autores, si bien otros lo niegan taxativamente, misterios de nuestra vieja cultura. 


PICO CUETO

Lo que si es un hecho, es que en esta cumbre, muy cerca de su cima, Quintana Zorrilla localizó en 1955 una estatuilla de unos 126 mm., de bronce, conocida como “El Neptuno Cántabro”. Representa a un joven, que pareciera querer andar por la posición de su pierna derecha, desnudo y de pelo corto. En el cuello presenta un colgante de oro, que representa la luna en creciente, que al parecer estuvo suspendida a otra pieza igualmente de oro. En su mano izquierda sostiene un delfín, y la derecha está levantada y sujetaría un objeto que no se ha encontrado, quizás un tridente. La figurilla se fechó en los siglos I-III d.C. Su factura nos desvela su origen indígena, quizás perteneciente a la tribu de los Amanos, pueblo indígena cántabro que da nombre al valle de Sámano, próximo a Castro Urdiales. Hay una teoría que nos cuenta que representaría un Neptuno, lo que nos hablaría de su origen romano, pero como ya he dicho, su factura denota origen indígena, por lo que otra teoría nos dice que sería un ídolo propio de los habitantes de estas tierras, que posteriormente se vincularía a Neptuno. Una tercera teoría nos dice que se trataría de una representación del dios Apolo, ya que el Neptuno romano se representaba de edad avanzada, con cabellos largos y barba. Actualmente la figurilla está en el MUPAC (Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria).


REPLICA DEL NEPTUNO CANTABRO


Pero volvamos a nuestra Ojerada, a seguir hablando del dios Lantarón, el descubrimiento de la estatuilla de Castro Urdiales, podría confirmar la presencia de una deidad marina de los cántabros, algo normal, por el profundo vínculo de este pueblo con el Océano. Cuentan las leyendas, que Lantarón se acerca a las rompientes durante la bajamar, y apoyado en su cayado de saúco, observa el movimiento del Cantábrico. Solo se alimenta de pulpos que arranca, con sus nervudas manos, de los fondos marinos. Tiene el poder de premiar a los pescadores, dejándoles casarse con las sirenas que caen en las redes de lo mismos, siempre y cuando, el marinero, bese inmediatamente a la sirena tras la captura, para convertir su cola en piernas.

Lantarón nos ofrece sus lágrimas marinas, en la magia de la Ojerada, asomada eternamente a la magia del Océano. Viejas leyendas mecidas por la mar, viejas historias de aquellos que nos precedieron, vieja sabiduría de un mundo que fue y que se nos escapa irremediablemente. Acércate, amigo lector a descubrir la magia de la Ojerada, no olvides escuchar los sabios consejos de Lantaron, no olvides sentir la energía atávica de la mar sobre los acantilados, no olvides escuchar su sabio susurro arcaico, no olvides vivir cada momento.

 

 


sábado, 12 de diciembre de 2020

PIEDRAS OSCILANTES. GUARDIANAS DE LA VIEJA CULTURA ATLANTICA

 

PENEDO ABALLON

En lo alto de las montañas de Penouta, en tierras del concejo asturiano de Boal, una misteriosa piedra oscilante se acurruca bajo el abrigo de las cumbres, dejándose acariciar pausadamente por los vientos del mágico Cantábrico, nuestra pequeña porción del Océano Atlántico. Una piedra que guarda los secretos de los antiguos rituales celtas que los moradores de estas montañas, llevaron a cabo, hechizados, posiblemente, por la insondable magia y misterio que despide el Penedo Aballón.


PENEDO ABALLON

Que estas tierras estuvieron habitadas desde la prehistoria, lo confirma el hecho de que sean varios los túmulos o mamoas, que salpican las alturas de la sierra. Viejos testigos de una cultura también vieja como los tiempos, que tenemos el deber de proteger, cuidar y transmitir, pues solo se ama lo que se conoce.

El Penedo Aballón pertenece al grupo de piedras oscilantes, comunes a prácticamente todo el mundo, pero que adquieren un carácter especial en nuestras queridas tierras celtas. Piedras que mantienen de forma casi inexplicable el equilibrio sobre mínimos puntos de apoyo, generalmente otras piedras más pequeñas, y que bailan, oscilan, con la aplicación de una pequeña fuerza sobre un punto concreto, e incluso por la acción del viento. Quizás, porque es en estas piedras donde se ubicaron diferentes creencias, ritos, leyendas, bañadas por la mágica bruma de la vieja cultura celta, tienen ese carácter atractivo, misterioso, hipnótico. La piedra granítica del Penedo Aballón se levanta en la vertiente sur de las cumbres de Penouta, donde guarda sus secretos ocultos en sus 18 toneladas de peso. Debemos decir, que como en tanto lugares, la incultura, campó a sus anchas, ya que la piedra fue derribada, al parecer de forma intencionada, Por suerte se restauró para que podamos seguir disfrutando de su atávica magia.


PENEDO ABALLON

Pero como ya he escrito, son muchas las piedras de este tipo, a lo largo y ancho de las viejas tierras de los celtas, invitándonos a un delicioso viaje buscando las raíces conjuntas de su vieja cultura, un viaje al que nuestras viejas y gastadas botas de viento y hojarasca no pueden ni quieren resistirse. Nuestro caminar pausado, comienza al oeste, allí donde el sol se esconde diariamente, al cobijo telúrico del Atlántico, nos vamos a Galicia. Muy cerquita del cabo Finisterre, encontramos el santuario de la Virgen de La Barca, en la localidad de Muxía. Allí un templo dedicado a esta virgen, se levanta sobre un antiquísimo lugar de culto ancestral. Entre los varios elementos encontramos la conocida como “La Piedra de Abalar”, la historia viene a cristianizar un arcaico culto a las piedras que posiblemente ubicaron aquí los antiguos moradores de estas tierras. Cuentan que la piedra es la barca en la que la virgen acudió a Muxía para dar ánimos al Apóstol Santiago. No se escapa que el culto a esta piedra y a las demás que comparten este bello escenario, es muchísimo más antiguo, herencia de una vieja cultura que hunde sus raíces en las brumas del Atlántico. Esta piedra, a decir de los paisanos, se mueve cuando ella quiere, e incluso dicen que tiene la facultad de probar la inocencia o culpabilidad de las personas. Otras piedras de abalar en tierras galaicas son la de Castro do Faro en O Porriño; o la de Pena da Conga en Melide; parece que hubo otra, ya desaparecida, en las Islas Cíes, en el canal Da Porta, de la Isla do Medio; la de Corbelle en Villalba; la de Santa María de Paradela en Cambados; la de Sande, en el monte Castro, Ourense; la Pedra do Equilibrio en Ponteareas; o la de Villamayor de Boullosa.


CONJUNTO DE LA VIRGEN DE LA BARCA

Pero, continuemos con nuestro viaje, dejándonos acariciar por la magia del Navia, el río con nombre de diosa, a cuyo arrullo está el Penedo Aballón, para llegar hasta tierras sorianas. Es aquí donde, en tierras arévacas, donde encontramos, al arrullo del Duero, la Piedra Andadera, en Salduero, que hace las veces de mojón fronterizo entre dicha localidad y la de Covaleda. Dicen que tiene la facultad de caminar,

Vamos, ahora, a permitirnos desviarnos un poquito, y llegar hasta tierras vasconas, donde nos topamos con la mítica Arrikulunka, allá en los impresionantes cordales del valle de Baztán, al norte de Navarra, donde se localiza está piedra oscilante, al abrigo del pico Hargibel. Cuentan las viejas leyendas de la mitología vasca, que fue Roldán, gigante mitológico a medio camino entre la historia y la leyenda, quien la arrojó hasta allí.


ARRIKULUNKA

Retornamos al arrullo del Océano, y giramos nuestro rumbo decididamente, buscando el norte, hasta otro Finisterre, el bretón. Brehiz,Bretaña, tierra embaucadora como pocas, guarda la esencia de la vieja cultura de los celtas, de los bardos y druidas, de los robledales sagrados, de los misteriosos megalitos, y de la mar embravecida,… y del rey Arturo. Y si hay un sitio en estas bellas tierras donde cada rincón guarda la esencia de este mítico rey, es An Uhelgoad, Huelgoat, un pequeño pueblecito del departameto de Finistère. En sus alrededores, un bello bosque, salpicado de piedras graníticas, cuevas y gargantas, crean un autentico compendio mítico, lleno de leyendas, un lugar del que los korrigans han hecho su hogar. Entre ellas encontramos la Maen-Dogan, Roc´h-ij, Ar Roc´gren, Roc´h a Kren, como se conoce en bretón a la Roche Tremblante. Piedra oscilante inscrita en el Inventario de Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia, dicen que nadie ha sido capaz de moverla, por mucho que se ha intentado. La leyenda, cuenta que fue el gigante Gargantúa el responsable de la ubicación de la piedra, pues, enfadado por la poca comida que los moradores de Huelgoat le ofrecían, les arrojó guijarros pulidos desde Bro Léon, País o región de León, al norte del territorio bretón.


LA ROCHE TREMBLANTE

Nos sumergimos, ahora, en el mar celta, para alcanzar Kernow, Cornualles, y toparnos con las viejas historias de las brujas. En concreto una piedra que se ubica en las cercanías de Nancledrea, cuentan que si alguien tocaba la piedra nueve veces se convertía en bruja, y que esta solo oscila cuando estas hechiceras no estaban por allí. Seguimos en tierras córnicas, pues es también en estos mágicos parajes, donde encontramos otro Finisterre, el conocido como Land´s End, donde un gigante colocó una piedra, cuyo sonido utilizaba para dormirse. Sin olvidarnos de la Logan Rock, cerca de la localidad de Treen.

Un poco más al norte, en el Condado de Yorkshire, topamos con al piedra de Brimham, que tan solo lograría hacerla oscilar un hombre honrado.

Y como no, en la isla esmeralda, en la bella Éire, en Irlanda, encontramos la piedra de Croclaugh, en Donegal, sobre la que era costumbre derramar agua, leche o cerveza en libaciones.

Sin olvidar otras muchas como son el Cancho que se menea, o la Piedra bamboleante, ambas en Extremadura, o la de Pedralta en Saint Feliu de Guíxols, en las costas mediterráneas.


PEDRALTA EN SAINT FELIU DE GUÍXOLS

Retornamos nuestro caminar a tierras astures, a la magia de las brumas eternas del Cantábrico, dejamos allí en sus feudos míticos, bellos, enigmáticos a las viejas piedras de Abalar. Volveremos a escuchar su magia, sus viejas historias y tradiciones, a dejarnos embaucar por sus misterios insondables.

 

 

 

 

 




jueves, 3 de diciembre de 2020

EL VIEJO AMIGO TEJO



EL VIEJO AMIGO TEJO

Las últimas luces de la tarde se colaban entre la impresionante cúpula de hojas que creaban los cientos de árboles del bosque. Hayas, robles, tejos, acebos, fresnos, castaños,…una sinfonía de color impactante, armoniosa y sobre todo profundamente bella, acompañaba al caminante solitario. Avanzaba decidido, despacio subiendo la pronunciada cuesta, sin prisa, como la naturaleza, nada tiene prisa en la naturaleza. En su vagabundear, se topaba con otros caminantes que descendían y le miraban sorprendidos, alguno incluso se atrevía a decirle que ya iba tarde, que se diera la vuelta, que se le haría de noche, y que el bosque de noche es peligroso Como si eso le importara, no tenían ni idea, ¡peligroso el bosque!!!!!, peligrosas eran las ciudades, las pantallas secuestradoras de nuestro criterio, que te hipnotizan, sin darte la posibilidad de disfrutar de lo que realmente importa. 

BELLEZA

El seguía con su caminar, ajeno a todo ese mundo desbocado que se abría ahí afuera, él se sentía en su casa, en su bosque. Cuando prácticamente la noche ocultaba el entorno alcanzó su objetivo, sudoroso, se abrazó a su árbol mágico, feliz, pletórico.

-         Hola viejo amigo, ¿Cómo estas?

El añejo tejo, se sintió feliz, hacía muchas lunas que este humano no paraba por allí, y le echaba de menos, siempre le trataba con mucho cariño, y eso le encantaba. Llegaba siempre despacio en ocasiones solo, en ocasiones acompañado de otros humanos a los que enseñaba a respetarle y admirarle. Permanecía allí un ratito, y luego se marchaba por donde había llegado.

-         Debe de ser un hombre feliz – solía pensar el tejo, le encantaba aquel humano.

El caminante había acudido a su rinconcito junto a su viejo amigo, con la intención de pasar la noche junto a él, era algo que hacia tiempo le rondaba por la cabeza, y ese día era un buen momento. Saco su saco de dormir y su colchoneta y se acurrucó junto al tronco del viejo tejo, los sonidos del bosque se escuchaba de forma hipnótica, nada rompía su armonía telúrica, todo tenía su lugar, su espacio, los habitantes del bosque diurnos se iban a dormir, y los nocturnos comenzaban su afanosa jornada. Poco a poco fue quedándose dormido.


EL TEJO TE OBSERVA


Los primeros rayos de sol del amanecer acariciaron el rostro del caminante, despacio se fue despertando de su profundo y reparador sueño, desperezándose de la calidez de su saco. Se levantó y dejó que la bruma, que subía desde el valle enredándose en los árboles, bailando con ellos su ancestral danza, le imbuyera de una inusitada energía.

Permaneció así un largo rato, luego recogió su escaso campamento, y se quedó contemplando a su amigo, el viejo tejo.

-         Gracias, viejo amigo- le dijo, y le dio un sentido y prolongado abrazo.

El tejo sonrió a su forma, y a su forma le respondió desde lo más profundo de su corazón de madera:

-         Gracias a Ti, querido amigo, te mereces el regalo que te otorgo, espero que regreses pronto.

El caminante re emprendió su camino de regreso, por el bosque, no sin antes lanzar una mirada desde la lejanía al tejo a su tejo, que quedaba en su feudo de Beorbarruti. Mientras descendía pausadamente por el bosque, un bienestar inundaba su alma errante, sentía intensamente cada paso de sus gastadas botas sobre la hojarasca. Así atravesó el hayedo, llego al hermoso paraje de la falla de Aizkortekoaitza, estaba impresionante, el caminante se paraba en cada uno de los mil detalles, de los innumerables rinconcitos del paraje, del camino, de las piedras, de las plantas, de los árboles, pareciese que nunca hubiera pasado por este paraje por el que había caminado infinidad de veces, pero hoy todo adquiría otra dimensión. Todo parecía nuevo, o realmente el nuevo era él.


FALLA DE AIZKORTEKOAITZA

Llegó hasta el mirador de Burnigurutze, desde donde se realizaban antiguos conjuros preventivos de las tormentas, y se sentó, el panorama le sobrecogió profundamente, los valles y bosques se abrían a sus pies, las montañas cerraban el horizonte, y allí a lo lejos, la mar, el magnético océano, susurrándole sus insondables misterios, le pareció sublime. Entonces lo comprendió:

-         Ya lo entiendo viejo amigo – se dijo, mientras lanzaba una mirada a lo alto del bosque, allí donde estaba su árbol - me has regalado la magia del tejo, el hechizo del bosque, el disfrute de cada segundo, de cada momento, me has hecho comprender el sentido de la vida, ahora sé que yo también soy bosque.

El caminante recogió sus bártulos y continuó su camino, despacio, sintiendo cada paso, profundamente feliz.


TEJO DE BEORBARRUTI

miércoles, 11 de septiembre de 2019

SAN MIGUEL DE ARALAR. LA ATALAYA MILENARIA


SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR


Cada uno de nosotros guardamos en lo más profundo de nuestra alma, allí donde más calorcito hace, rincones escritos con letras de oro en el libro de nuestra existencia. Son lugares únicos, da igual que sean más o menos bellos, conocidos, apartados,… son lugares cuya sola mención despierta en nosotros una sonrisa cómplice, una sonrisa de recuerdos y profundo amor hacia su magia. Cada uno tiene el suyo o los suyos, ciudades, montañas, ríos, playas, campings, el muestrario es tan grande como grande es la humanidad. Quizás el sentimiento que despierta en nuestro ser es algo profundamente subjetivo, y probablemente incomprensible a ojos ajenos, pero tal vez en eso, precisamente, estribe su magia, su fuerza, ese algo que les hace únicos.

Uno de esos lugares es para mí, el santuario de San Miguel in Excelsis, lo confieso, el viejo templo de la montaña de Aralar, se acurruca en lo más profundo de mi corazón, a sus paredes de piedra, a su silencio y calma, a sus paisajes únicos me unen, desde niño, invisibles hilos de recuerdos, de momentos felices y de personas que forman parte de mi ser. Para mí es uno de esos lugares esenciales en mi existencia, un lugar intimo y personal, San Miguel, y toda la sierra de Aralar, me han hecho de alguna forma como soy.

SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR DESDE ARTXUETRA

Desde su atalaya milenaria, al cobijo de la montaña de Artxueta, este magnético rincón, de hermosura abrumadora, vigila los viejos pasos del valle, que se acurruca a su abrigo desde tiempos inmemoriales. Un maravilloso templo románico, guardián de la esencia de la montaña, de viejos mitos y tradiciones antiguas, de una historia que hunde sus raíces en lo más profundo de los tiempos, guardián, además, de sentimientos profundos e íntimos.

SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR

El templo se ubica sobre una planicie en lo alto de la montaña, llamada antiguamente “Mons Excelsus” y “Excelsitas”, de aquí que se le conozca, incluso actualmente como “In Excelsis”. Pues bien, este rellano, ha llamado la atención de quienes aciertan a pasar bajo ella, desde tiempos inmemoriales. Sobre todo, cuando se observa desde su parte SE, su forma, en cierto modo de altar, de ara, no ha dejado indiferente a nadie a lo largo de los siglos. Pero además del magnifico templo, esta sierra incomparable, esconde rinconcitos de belleza delicada, bosques misteriosos, ríos saltarines que nacen directamente de la montaña, megalitos, y un sinfín de pequeñas perlas agazapadas en cada recodo del camino, esperando que nos acerquemos a ellas con respeto y curiosidad

El lugar donde se ubica el Santuario de San Miguel in Excelsis, ha llamado la atención de las gentes, desde los tiempos neolíticos, en los que, parece ser que, se ubicó allí un lugar de culto, atraídos, tal vez, por la magia del lugar. Según los especialistas, primero se coloca, probablemente, un dolmen, para luego construir sobre el monumento megalítico un templo cristiano que fue evolucionando hasta llegar al hermoso templo románico que podemos admirar hoy en día. Según diversos estudiosos, el lugar con forma de ara donde se asienta el templo, pudo dar incluso nombre a la sierra, Aralar, parece que pudo contar con un altar votivo primigenio, el “Ara Coeli”, dedicado a una divinidad guardiana de los caminos y habitantes del valle, algo muy común en determinadas cumbres durante la romanización. La ruta que discurre bajo los pies del santuario de Aralar, por el valle del Arakil, fue desde antiguo una importantísima “autopista”, por la que circularon pastores neolíticos, migraciones europeas, legiones romanas, peregrinos, y gentes de todo tipo, hasta nuestros días. Una tesis defendida por grandes estudiosos de la materia, nos dice que pudo haber una relación entre el Ara Coeli (el Araceli, Aracelium, Aracillum de los geógrafos romanos), y sus habitantes (los Aracelitani), con Arakil (Arakoeli, Arakoeill, Araquil). 

Llegar al Santuario de la montaña, sea como sea, por cualquier ruta, siempre ha sido algo especial para mi alma errante de viento, su fuerza, su energía ancestral, sus vistas, esos hilos que me unen con gentes y momentos de mi vida, es algo mágico. Da lo mismo como lleguemos a este paraje único, da lo mismo que ruta elijamos, los frondosos hayedos que suben desde Guardaetxe, los históricos pasos que acarician la magia del valle de Ata, los senderos de vegetación exuberante que suben desde el valle de Arakil, cada cual que elija el suyo, pero sobre todo acercaros a su hechizo con clama y respeto, con la mente y el corazón abierto, os aseguro que no os defraudará.


HAYEDOS DE ARALAR
Los orígenes del templo, se remontan al siglo IX, cuando se levantó una iglesia carolingia de la que tan solo quedan algunos sillares del muro, de tono más oscuro que los demás, tres ventanas que vemos en el ábside con forma de herradura y los arranques de una bóveda gallonada sobre el crucero. Según los expertos, se trataría de un pequeño templo con aspecto prerrománico, que constaría de una nave con porche, sobre la que se levantaría una capilla con acceso por una escalera de caracol. Esta iglesia se perdió y sobre sus restos se construyó el templo románico, que abarcaría la zona de ábsides de la iglesia que hoy vemos. Este se cita en documentos del año 1032. Se completa durante el siglo XII, y se consagra nuevamente en el 1141. La orientación de su cabecera se dirige al Este, posee tres naves con cuatro tramos de longitud cada una, teniendo la central mayor anchura, y en la que se ubica en su tercer tramo una capilla con techo y muros y similar orientación que la iglesia. La cabecera del Santuario está formada por tres ábsides, siendo el central ultra circular en el interior y poligonal al exterior, los otros dos son de menor anchura y profundidad. Se accede al templo mediante un atrio cerrado o nartex.

CAPILLA EN EL INTERIOR DEL SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR

En su interior se venera la imagen de San Miguel Arcángel, una preciosa figura de madera que se revistió de plata en 1756, se presenta al San Miguel alada, sujetando una cruz sobre su cabeza, una iconografía poco habitual. Presenta una cruz engastada en plata con el Lignum Crucis. En el altar destaca un hermoso retablo de esmaltes de Santa María, una autentica joya de la esmaltaría medieval europea, elaborado en el último cuarto del siglo XII. En él se ven diferentes personajes destacando la Virgen con el niño o los Apóstoles entre otros.

IMAGEN DE SAN MIGUEL DE ARALAR

Allí arriba os espera la magia, la historia, la belleza, pero también la leyenda, no en vano estamos en uno de los lugares principales de nuestra mitología y donde transcurre una de las más conocidas leyendas de la vieja cultura de la montaña. Y es que tal y como recogió don José Miguel de Barandiarán, una vieja historia tiene este lugar como protagonista:

“Bajo en Santuario de San Miguel in Excelsis, en la montaña de Aralar, existe una sima, en la que, cuentan vivió un dragón. Solía bajar a los pueblos cercanos causando auténticos estragos, por lo que los vecinos de las aldeas, decidieron mandar a su cueva a una persona diariamente para aplacar su furia. Se realizaba a sorteo, un día le tocó a una joven acudir a la caverna a ser devorada por el herensuge. Se hallaba a la espera en la boca del antro, cuando apareció por allí, don Teodosio de Goñi.
Este caballero navarro, del valle de Goñi, cumplía penitencia por haber asesinado a sus padres. Y es que, a su regreso de las cruzadas, el diablo se le presentó disfrazado, diciéndole que su mujer, Constanza de Butrón, le era infiel, y que, en ese preciso momento, yacía con su amante en su alcoba. La realidad era que la dama, había invitado a sus suegros a vivir en su casa, mientras Teodosio estuviera fuera, cediéndoles su propio dormitorio, y eran ellos quienes descansaban en la cama. El caballero ciego de ira, mató a sus padres creyendo que eran su esposa y su amante, salió al exterior y cuál fue su sorpresa al ver a Constanza correr hacia él para abrazarlo. La dama explicó lo acontecido, y Teodosio acudió al párroco y al obispo de Pamplona, quien lo envió a Roma a ver al Papa. Este le impuso una condena, de vivir fuera de toda población, arrastrando una gruesa cadena al cuello y cintura, y acarreando una cruz de madera. Su pecado se perdonaría en el momento en que la cadena se rompiese por sí misma.
Teodosio se acercó a la joven que esperaba en la boca de la caverna, tras contarle, ésta lo que sucedía, el caballero le dijo que regresará al pueblo pues él ocuparía su lugar. Salió herensuge, y Teodosio se encomendó al Arcángel San Miguel:
- San Miguel, Ayúdame.
Dicen que entonces se oyó en el cielo:
                  -San Miguel, te llaman del mundo.
                   - Señor, yo no iré sin ti, contestó el Arcángel.
Y llevando a Dios (Crucifijo) sobre su cabeza, posó sus pies sobre el dragón cortándole el cuello, y la cadena de Teodosio.
El caballero en agradecimiento edificó el templo en el que aún hoy pueden verse las cadenas y un hueco que comunica con la sima”.

LAS CADENAS DE LA LEYENDA

Todavía hoy en día podemos cumplir con el rito de pasarnos las cadenas de don Teodosio por tres veces para evitar dolores, y meter la cabeza en el hueco que se ve junto al altar de la capilla con la sima del dragón, podemos, en definitiva, sentir, tocar y saborear nuestra tradición, nuestra vieja mitología.

Allá arriba queda el mágico santuario, en su montaña, guardián de su magia, de su leyenda, esperando a que retornemos a él, a que volvamos a sentir su energía telúrica y única.

domingo, 20 de mayo de 2018

EL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO. MAGNETICOS ENIGMAS BAÑADOS POR EL EBRO

SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO


Al abrigo de la sierra de Cantabria, allí donde la magnificencia de las montañas da paso a las llanuras fértiles, salpicadas de campos de labor, se sitúa un rinconcito, una colina pétrea, que prácticamente pasa desapercibida entre el maremagno de viñedos. Nada nos hace pensar que esta pequeña elevación guarda uno de los secretos más sorprendentes de la Rioja Alavesa, el santuario celtibero de Jarrero.


SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO ENTRE UN MAR DE VIÑEDOS

Pero acerquémonos a él como se merece, con calma, caminando sin prisa por los caminos que juegan con las parcelas de vides, al abrigo acogedor de las montañas bravías y del enigmático río Ebro. Y es que es precisamente es en un marcado meandro que forma el río en su búsqueda telúrica del Mediterráneo, donde se eleva el santuario. Para comenzar nuestro paseo podemos llegar hasta la preciosa aldea de Briñas, localidad que acaricia delicadamente el río Ebro, para salvar el torrente, se construyó allá por el siglo XIII, un puente que fue reparándose con el paso del tiempo hasta la maravilla que hoy podemos contemplar, y que se localiza en las afueras del pueblo en dirección a la localidad de Haro. 

PUENTE DE BRIÑAS

Este será nuestro punto de partida, comenzamos el caminar sobre esta joya arquitectónica de 150 metros de largo y que se eleva más de 4 metros sobre el Ebro, quien lo acaricia delicadamente entre sus 7 ojos. Pasamos a la orilla derecha del río donde nos desviamos hacia nuestra izquierda, siguiendo un camino de tierra muy amplio. La ruta es sencillísima, tan sólo seguimos el camino durante aproximadamente un kilómetro entre viñedos, hasta ver nuestro objetivo destacando tímidamente sobre las plantaciones. Mientras camino, dejándome conquistar por el magnetismo arcaico del santuario, pienso en que me encuentro en un lugar que guarda una historia impresionante, enigmática y profunda, sin embargo, es un lugar que parece querer pasar desapercibido, como si nada iría con él,  quizás quiera salvaguardar su profunda importancia, alejado de miradas indiscretas o en algún caso destructivas, quedando allí en su calma al abrigo del monte Toloño con quien le une una profunda vinculación.
Pero tan sólo pretendo acercarme a su magia arcaica con humildad, la misma que él atesora, con sincera admiración y profundo respeto, a convencerle de que deje un pequeño poso de su magia en mi alma. Llegar hasta el santuario es un sencillo paseo, que debemos saborear pausadamente. Expertos han intentado desvelar su secreto, y en parte lo han conseguido, aunque su porqué más profundo quedará guardado para siempre entre el misterio de los tiempos, quizás por ello estos lugares son tan profundamente magnéticos.
Son varias los datos que hacen sospechar que estamos ante un importante santuario de origen ancestral. Vayamos conociéndolas.
En su parte izquierda, se ve una efigie humana, de casi 4 metros de altura, y que forman una curiosa alineación de rocas que sólo es visible claramente desde un punto concreto, un grupo de piedras colocadas al parecer para tal fin. Pudiéramos estar ante la representación de un ídolo solar, parece ser que le realizaron una incisión que formaría el ojo y según como le dé la luz, parece estar abierto o cerrado.

LA EFIGIE DEL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO

Pasamos ahora hacia la parte trasera del santuario y vemos claramente una especie de escalerillas que ascienden hacia lo que aparenta ser un altar.
En su parte superior, localizamos lo que probablemente sea un altar de sacrificios de pequeños animales, compuesto de una pequeña pila con un canalillo que la comunicaría con otra pila, hoy desaparecida, situada un poco más abajo y desde la que otro canalillo llevaría la sangre del sacrificio hasta la base del altar. 

CAZOLETA RITUAL EN EL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO

También en la parte superior se ven una serie de hoyuelos, posiblemente rituales, como los que hemos observado en lugares de Galicia, vinculados a parajes donde se realizaban ritos antiguos, muchos de los cuales guardan maravillosos petroglifos.


HOYOS EN EL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO

PETROGLIFOS DE RONCUDO, GALICIA

A la derecha de las escaleras de subida ala altar, se observa una curiosa incisión en forma serpentiforme, realizada en la antigüedad como demuestran los líquenes que se hallan en su interior. 


ESCALINATAS DE ACCESO AL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO

Marca que a decir de los expertos, representarían los cuernos de la luna, y que se relaciona con un collar celtibero, hallado en el yacimiento de Navafría, en la localidad de Clares, Guadalajara, conocido como el collar de la sacerdotisa del sol. En esta joya, se representan diferentes elementos simbólicos entre los que están los cuernos de la luna y que se vincularían con la resurrección, por lo que estaríamos una creencia en la reencarnación de las almas.

LOS CUERNOS DE LA LUNA EN EL SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO


Por último, el santuario se halla vinculado al solsticio de invierno, fecha en la que, tanto en el amanecer como el anochecer, las luces alinean el santuario con dos montañas mágicas cargadas de historia, Toloño y Bilibio.
Jarrero se vincula, por parte de los expertos, con el santuario vetón de Ulaca, en Avila.
Sea como sea, su misterio permanece allí, en este silencioso paraje, lo que si es cierto es que este lugar emana una profunda magia, una energía telúrica, llena de simbolismo y misterio.
Allí, en el santuario contemplando el monte sagrado Toloño, no deja de recorrernos un escalofrío al pensar que estamos en un lugar sagrado para los moradores de estas tierras, un lugar en el que guiados por profundos sentimientos, decidieron ubicar allí su santuario. Pero quienes fueron estos hombres y mujeres. Estamos en una zona un poco imprecisa en la división de las tribus de los Berones, Autrigones y Vardulos, según los expertos, serían probablemente los Berones, tribu de clara influencia céltica, los constructores del santuario.

SANTUARIO CELTIBERO DE JARRERO

Dejamos que el enigma magnético del santuario de Jarrero continúe con su pausado caminar por los misteriosos senderos de la historia, nosotros nos conformamos con dejarnos imbuir de su energía ancestral, de su fuerza arcaica y de sus secretos más profundos.

domingo, 29 de octubre de 2017

PETROGLIFOS DE CORME. MISTERIOSOS GRABADOS BAÑADOS POR EL ATLANTICO

PETROGLIFO DE PETON DA CAMPAIÑA

La mar, bravía, indómita, rompe con furia sus olas sobre el pequeño faro de la Punta de Roncudo, la fuerza del magnético Atlántico muestra aquí toda su inmensidad, su energía sin límites, su libertad abrumadora. Algo inexplicable, me atrae hacia su magia, con una fuerza profundamente irresistible, telúrica, enérgica, consciente de que me encuentro en un lugar único, en los confines del mundo. 

LA BELLEZA DEL ATLANTICO

Ese Océano a veces bello y dulce, a veces intratable y duro, pero siempre indomable y libre, ha tallado con la calma de los siglos esta abrupta costa en la que nos encontramos. La Costa da Morte, en las mágicas y enigmáticas tierras gallegas, se ubica en las llamadas Rías Altas, un quebrado relieve cargado de mitos y leyendas, de historia y de historias, pero también de tragedias. Una leyenda, cuenta que las rías gallegas se formaron en el momento en que Dios creo el mundo y paró a descansar al séptimo día, entonces, apoyó sus manos en Galicia y formó las rías. Las viejas historias desgajadas durante siglos al amor de la lumbre sitúan en estos parajes salvajes la mítica y seductora Atlántida, la ciudad sumergida en el océano, que atrae irremediablemente a muchos de nosotros. 

CASTRO DE BORNEIRO

Aquí en la vieja tierra de los ártabros, la bruma, nos susurra viejas historias de castros celtas, de duendes traviesos que se ocultan tras las rocas de granito, de bosques profundos guardianes de antiguas leyendas, de historias viejas como el tiempo, y también, de gentes que viven en sus costas, de pescadores, de mariscadores que se juegan la vida para pescar el apreciado percebe de Punta Roncudo, que según dicen, es el mejor del mundo.

FARO DE PUNTA RONCUDO

La Costa da Morte comienza en este punto de Punta Roncudo, nombre que deriva del sonido ronco que hace la mar al romper contra los acantilados, y que se ubica en la pequeña aldea de Corme Porto, que a su vez pertenece al ayuntamiento de Ponteceso, en el extremo occidental de la provincia de A Coruña. Esta Costa da Morte, extiende sus quebrados litorales hasta el mágico Finisterre, siendo, a decir por los marinos el lugar más peligroso para la navegación por la cantidad de bajos o lagos que se esconden a pocos metros de la superficie, a lo que si unimos, los habituales bancos de niebla, el resultado es que en estas aguas yacen hundidos infinidad de barcos, algunos tristemente famosos como el Prestige. 

FARO DE FINISTERRE

De todo ello, podría derivar su nombre de Costa da Morte, si bien otra teoría nos cuenta que podría provenir del antiquísimo camino que realizaban peregrinos celtas para ver el lugar donde moría el sol cada día y renacía a una nueva vida de luz, buscando el poniente, de esta peregrinación derivó el Camino de Las Estrellas y el actual Camino de Santiago.
Los antiguos pueblos celtas dejaron en esta hermosa tierra su impronta, su poso se respira en cada pequeño rincón, viejas leyendas, tradiciones, e incluso restos de palabras en gaélico como la que pudiera estar en la base del nombre del río Anllóns, que desemboca en las marismas de la ría de Corme y Laxe. Una teoría nos dice que este nombre pudiera derivar de la palabra gaélica “Lon”, que significa marisma.


COSTA DA MORTE

En las pétreas montañas, que a modo de telúricos guardianes, vigilan las costas, con sus características rocas graníticas, se esconden unos magníficos tesoros legados por los antepasados, misteriosos dibujos cuyo significado solo acertamos a elucubrar, son los petroglifos tallados hace milenios en las rocas bañadas por el “orbayu”, conjuntos de grabados misteriosos, enigmáticos, atractivos, profundamente magnéticos.
Conozcamos uno de estos conjuntos de petroglifos, se trata del grupo ubicado en las tierras de Corme Porto.

PROMONTORIO Y ALDEA DE CORME PORTO

De nuevo buscamos la fuerza del Atlántico, nos dejamos convencer por su magia, dejamos que acaricie nuestros pies descalzos mientras la marea trae a la orilla de una perdida cala, viejas historias de esta vieja cultura. Esta bucólica localidad, guardiana de toda la esencia marinera de Galicia, se agazapa como si intentara resguardarse de la furia atlántica bajo un promontorio, que cierra la aldea por el norte, hacia el sur encontramos la desembocadura del río Anllóns. Sus casas se alinean alrededor del pequeño puerto pesquero, y buscan la coqueta y encantadora playita de Osmo. Un poco más lejos, encontramos la Praia da Ermida, junto a la isla da Estrela, donde se localiza un antiguo castro celta, desde aquí, tenemos a la vista, la totalidad del conjunto de petroglifos que se esconden en el promontorio de Corme.

ISLA DE ESTRELA DESDE LA PRAIA DA ERMIDA

El conjunto esta compuesto por varios abrigos rocosos, o bien, simplemente rocas en el suelo, localizados en diferentes yacimientos que guardan un interesante conjunto de petroglifos. Estos yacimientos, son O Petón da Campaíña, A Fieiteira y A Regadiña, también pudiéramos englobar en este conjunto la conocida como Pedra da Serpe, una auténtica joya de la cultura antigua gallega.
Pero vayamos por partes, saboreemos como se merecen cada uno de estos rinconcitos, dejémonos embaucar por la magia de las viejas culturas que nos legaron estas joyas. Su descubrimiento se debió a las obras de construcción del parque eólico, que se ve en la cima del promontorio, aparecieron 17 puntos arqueológicos, 8 de ellos son grabados rupestres al aire libre, 5 grabados en abrigos y 4 líticos trabajados.
A Fieiteira, es un yacimiento sobre 15 lajas situadas entre dos peñascos, que presenta varios dibujos arrinconados en una roca principal en el entorno. Se trata de círculos simples y cruces incisas, óvalos con formas arriñonadas o líneas transversales. También vemos cazoletas, muy clásicas de los petroglifos, algunas de ellas sólo se pudieron realizar con un instrumento de hierro, o cruces inscritas en círculos.
A Regadiña, se trata de una superficie lisa e inclinada, surcada parcialmente por un hilo de agua, posiblemente proveniente de un manantial, y de donde procedería su nombre. Guarda 19 cuadrados y círculos divididos internamente por líneas en sectores de dos, tres o cuatro.

PETROGLIFO DE A REGADIÑA

El principal yacimiento es el conocido como O Petón de Campaíña, muy bien conservado por estar bajo un abrigo natural, dominando el entorno sobre la ría. El abrigo presenta una entrada de 4.80 metros de largo por 2 metros de alto, y un fondo de 3 metros. 

PETROGLIFO DE PETON DA CAMPAIÑA

Los grabados son de varias formas, círculos, óvalos, herraduras, líneas que se entrecruzan, rebajes, cazoletas, incluso una cruz latina. Además se aprecia una curiosa forma humana en bajorrelieve que parece ser de factura algo posterior respecto al grupo de grabados. Los arqueólogos que datan el conjunto, nos hablan que su antigüedad pudiera tener unos 5.000 años, debido a su ubicación y otros datos, podría tratarse de un antiquísimo santuario ritual. De hecho, se aprecia una especie asiento natural, junto a dos huecos a cada lado del mismo para apoyar las manos de forma natural para guardar el equilibrio, unas líneas grabadas en la roca alargan los dedos, es a decir de algunos especialistas un lugar en el que se nombrarían los reyes en la Edad del Hierro.

PETROGLIFO DE PETON DA CAMPAIÑA


Para terminar, y cerca del conjunto de petroglifos, encontramos una de las grandes joyas de la cultura tradicional de Galicia, se trata de la conocida como Pedra da Serpe. 

PEDRA DE SERPE

Monumento ubicado en el término de Gondomil, muy cercano a la praia da Ermida y del castro de A Estrela, su cronología es complicada si bien pudiera situarse en tiempos protohistóricos, o en la Edad Media. Se trata de una piedra junto al camino que presenta un grabado de una serpiente alada, con la cabeza bien definida y la cola rematada en punta triangular. Se colocó posteriormente una cruz sobre dicha piedra, cristianizando el monumento. Estaría, sin duda, relacionado con los antiguos cultos a la serpiente, propios de los pueblos celtas, otros autores relacionan el monumento con el culto romano a Jano. Las leyendas gallegas, hablan de que Santo Adrián, cristianizador de la zona, acabó con una plaga de serpientes en la zona que hacia imposible su habitabilidad. El santo dio un fuerte golpe con el pie en el suelo, momento en que las culebras se fueron a esconder bajo esta piedra, quedando una de ellas grabada en la misma.

PEDRA DE SERPE

Volvemos a dejarnos mecer por la mar, dejamos que sus vientos profundos del noroeste acaricien nuestro cabello, sentados en la arena, saboreamos lo vivido allá arriba en el promontorio de Corme, hemos tocado con la punta de los dedos el pasado.

ATLANTICO MAGICO

Que misterio guardan celosamente estos extraños dibujos grabados en la piedra por manos humanas hace 5.000 años, que impulsó al hombre prehistórico a ubicar uno de sus santuarios precisamente aquí. Preguntas cuyas respuestas quedaran por siempre ocultas en el orbayu. La magia, la profunda energía telúrica nos acompaña mientras la bruma del Atlántico va trepando sin prisa acariciando las piedras graníticas, dejaré que esa bruma me acaricie a mi también, quizás, quien sabe, me susurre dulcemente al oído, el secreto arcaico, ancestral, de los petroglifos de Corme.