jueves, 21 de mayo de 2015

SAN JUAN ZAR, ANTIGUOS RITOS NATURALISTICOS

FUENTE DE SAN JUAN ITURRI

El solsticio de verano, era uno de los momentos más importantes del antiguo calendario de los pueblos agrícolas, entre los que se encuentra el vasco. Era el momento de la exaltación de la fecundidad de la naturaleza y del sol, generador de calor, de luz, de alimento, de vida, en definitiva. 

EL SOL SE CUELA ENTRE LAS HAYAS

El solsticio, tiene lugar el día 21 del mes de junio, y la iglesia lo cristianizó bajo la advocación de San Juan Bautista. Era un momento de ritos vinculados con la naturaleza, era el tiempo del fuego, del agua, momento en que las plantas adquirían propiedades especiales.

FUEGO DE SAN JUAN

En muchas fuentes de la Tierra de los Vascos, tenían lugar algunos de estos antiguos ritos vinculados al agua, estos manantiales se llaman, San Juan Iturri (Fuente de San Juan), en la Tierra de los vascos, hay varias de ellas, como son la de Iturriotz en Aia, Baliarrain, Zumaia o Donazaharre.

SAN JUAN ITURRI EN ITURRIOTZ

Pero hoy viajaremos a una que se enclava en un extraordinario paraje, situada entre las localidades de Igantzi y Arantza, en la comarca navarra de Bortziriak o Cinco Villas. Este hermoso lugar recibe el nombre de San Juan Zar (San Juan el Viejo), es un entorno mágico, telúrico, que recibe pausado, al caminante que se acerque a este lugar por alguno de sus senderos, si bien es posible acceder directamente con el vehículo.


SAN JUAN ITURRI

Un magnifico bosque de carpes nos recibe, siendo este el único lugar de la Península Ibérica, donde estos árboles se crían de forma natural, celosos guardianes de los secretos ancestrales que se esconden en sus profundidades. Los carpes han sido tenidos, en la mentalidad popular, como una mezcla de fresno y haya, el fresno repele el rayo, y el haya lo atrae, por lo que se tenía al carpe como una especie de “intermediario”. Este bosque sería un enclave en el que vivía un dios de la vegetación, de ahí la gran cantidad de ritos de carácter naturalístico, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días e incluso se siguen practicando. 

CARPES

Los dioses de la vegetación seguían las fases de la naturaleza, por lo que moría como viejo en la noche de San Juan, o solsticio de verano (de aquí el nombre de San Juan Zar), y renacía como niño en esa misma noche mágica representado como San Juan Txiki, en la figura que se venera en el interior de la cueva localizada sobre el manantial.

CUEVA DE SAN JUAN ZAR

Caminando junto al arroyo, alcanzamos la fuente de San Juan Iturri, que emana sus tres chorros de agua bajo la cueva que se abre sobre el. Si llegamos aquí en la mañana del día de San Juan, podremos ser testigos de ancestrales ritos que aún hoy llevan a cabo los habitantes de los pueblos de la zona, mezclados con cultos cristianos. 

PAÑOS EN LA FUENTE

De hecho todo lo que rodea a este entorno mágico es una mezcolanza de rituales. La tradición nos cuenta que debemos tomar el agua que mana de los tres chorros de la fuente, así como mojar un paño y frotar con él los miembros afectados por alguna enfermedad cutánea. 

COGIENDO EL AGUA DE LA FUENTE

Luego dejaremos en los alrededores del manantial dicho trapo que posteriormente, recogerá el párroco del pueblo para quemarlos quemarlos. Hecho esto los paisanos se descalzan y caminan por el agua que discurre por el canal que conecta la fuente con el cercano arroyo. 

CAMINANDO EN EL AGUA

Todos estos rituales acuáticos, hunden sus raíces en lo más profundo de nuestra ancestral cultura, hondamente vinculados con la naturaleza .Unas escaleras junto a la fuente, nos acercan a la cueva situada sobre el manantial, para acceder a la misma, cruzamos un arco en la roca, por el cual, en tiempos antiguos sólo podían acceder los iniciados. En esta caverna, tuvieron lugar antiquísimos rituales naturalísticos, que hoy por hoy son un misterio, y tal vez sea mejor de esta forma, y San Juan Zar sigua  mantenido su atávico secreto. 

ENTRADA A LA CUEVA

La cueva es más bien un abrigo, que se abre entre el bosque, en ella encontramos una cruz y un altar, en el que se celebra una misa el mismo día de San Juan. En un rinconcito de la misma cueva, hay una estatua sentada, que se encuentra rodeada de velas votivas, se dice que se trata de una talla de San Juan Txiki, pero la verdad es que recuerda mucho al basajaun, el señor de los bosques de la mitología vasca. 

ESTATUA DE SAN JUAN TXIKI

Lo cierto, como decía anteriormente, es que en este lugar aún podemos ver esa mezcla entre antiguos cultos naturales y cristianos, sorprende ver como las gentes acuden a misa tras realizar el ritual del agua, de la manera más normal.
Por suerte, aún podemos ser testigos de todas estas antiguas tradiciones, de poder ver y sentir el misterio de este lugar inigualable, escondido en un rincón de los bosques bañados por la presencia del cercano río Bidasoa, el río mágico de los vascos. 

RIO BIDASOA

Aún podemos escuchar su susurro contándonos los secretos de una cultura ancestral, secretos que poco se nos van escurriendo entre los dedos, un rincón que nos invita a caminar, a sentir sin prisas, a dejarnos imbuir de su ancestral sabiduría. 

martes, 24 de febrero de 2015

LA MAJADA DE OIDUI: JOYA ETNOGRAFICA AL ALCANCE DE LA MANO

MAJADA DE OIDUI

La majada de Oidui, se encuentra enclavada junto al antiguo camino que unía la costa gipuzkoana con tierras navarras, camino utilizado desde el neolítico por pastores transhumantes y posteriormente pasó a ser una auténtica “autopista” de comunicación para soldados, peregrinos o comerciantes.

CHABOLA CON TECHO VEGETAL EN OIDUI

Acercarse a Oidui supone sumergirse en los misterios insondables que los antiguos habitantes de Aralar nos han legado, se elija el camino que se elija para llegar hasta la majada, descubriremos rincones preciosos, llenos de magia y de historia, y por supuesto, gran cantidad de monumentos megalíticos únicos y magnéticos, que no dejaran impasible, a quien se acerque a ellos con la mente abierta y ganas de dejarse atrapar por sus enigmas.
Si el caminante decide seguir la ancestral ruta de transhumancia que asciende desde Zaldibia por la monumental calzada de los gentiles, pasará junto a uno de los principales dólmenes de la sierra, se trata del hermoso y misterioso dolmen de Jentillarri (Piedra de los Jentiles). 

DOLMEN DE JENTILLARRI

Su forma recuerda a un gigantesco lagarto varado en un rinconcito del collado de Arraztaran durante milenios, este monumento esta unido a la vieja leyenda de la llegada del cristianismo a estas tierras, pues fue bajo sus gigantescas losas donde se refugiaron los jentiles al descubrir la llegada de Cristo, todos menos uno, Olentzero, que anualmente baja a las ciudades a anunciar la Buena Nueva. Si nuestro camino acierta a pasar por la fuente de Intxusti, podremos tras leer los hermosos versos de Lazkao Txiki en ella grabados, conocer el fantástico y enigmático valle de Ondarre, un lugar que guarda una inusitada cantidad de interesantes restos arqueológicos. Es un precioso lugar, donde recientemente se ha descubierto un cromlech (algo insólito al oeste del cordal Adarra-Mandoegi), así como la piedra cenizal de un sel, bajo la que han aparecido cenizas de hace 3.000 años. 

PIEDRA CENIZAL DE ONDARRE

Pero por si esto fuera poco, recientemente se ha descubierto en esta vaguada de Ondarre, un sílex de 50.000 años de antiguedad, la pieza más antigua encontrada en Aralar hasta el momento, que nos traslada a los tiempos en que estas tierras estaban habitadas por el Neanderthal. Si se elige la ruta que nos acerca por el valle de Alotza hasta Oidui, el caminante podrá dejarse embaucar por la magia del menhir de Saltarri tumbado en medio de la pradera, y su leyenda vinculada también a los jentiles.

VALLE DE ALOTZA

Sea cual sea el camino elegido, llegaremos a un pequeño vallecito donde se sitúa la majada, resguardada de los vientos del norte por las montañas del circo del Gañeta. Oidui esconde un auténtico tesoro etnográfico que afortunadamente podemos tocar con las yemas de los dedos, es como un gran libro que nos cuenta modos ancestrales de vivir y entender la vida. Varias de las chabolas que componen la majada, construidas con muros de mampostería, tienen techumbres vegetales de hierba sujeta con ramas entrelazadas, las puertas de acceso son bajitas y en algunas, dos troncos se cruzan en tijera sobre ellas. Esta antigua costumbre de cubrir las chabolas de las majadas con techumbres vegetales, hunde sus raíces en lo más profundo de nuestras viejas costumbres, se creía que el uso de la teja simbolizaba propiedad, y siendo chabolas comunales como eran, no se concebía el uso de la misma. 

MAJADA DE AUSOKOEGI, CON TECHOS DE TEJA

Eran tiempos en los que la solidaridad y la ayuda mutua eran fundamentales para la supervivencia en la dureza de estas montañas, y estas chabolas eran imprescindibles para estos antiguos montañeses. Tal vez una bonita lección para el hombre actual, habitante de un mundo totalmente individualista. Por motivos prácticos se fue perdiendo poco a poco esta costumbre y se impuso el uso de la teja para las techumbres.

CHABOLA DE OIDUI

La majada se completa además con rediles y fresnos plantados junto a las chabolas, este árbol fue sagrado en muchas culturas como la vasca, celta o escandinava pues se cree que es protector del rayo y que con sus profundas raíces conecta el mundo subterráneo con el terrestre, además suministra alimento a los animales y nos regala una fantástica sombra. Precisamente es en estas viejas culturas europeas donde encontramos otros ejemplos de cabañas con techumbres vegetales, de tepe, hierba o escoba. En el impresionante valle asturiano de Somiedo, enclavado en las montañas que unen Asturias con León, se oculta el tesoro de las brañas, son majadas pastoriles, que al igual que sucede en Oidui, cubren sus chabolas con cubiertas vegetales, en este caso de escoba. 

BRAÑA EN SOMIEDO

En la comarca de Os Ancares, situada entre Galicia y León, encontramos la localidad lucense de O Cebreiro, profundamente vinculada al camino de Santiago, en ella las denominadas pallozas cubren sus techumbres con escoba. 

PALLOZA EN O CEBREIRO

En los antiguos castros celtas que se localizan en el arco Atlántico, utilizaban igualmente techumbres vegetales en la construcción de sus viviendas. 

CASTRO DE SANTA TECLA EN GALICIA

También tienen techos vegetales las antiguas casas de Irlanda o Escocia, los molinos de viento holandeses o las construcciones que los vikingos llevaron a Groenlandia.

MOLINOS EN ZAANSE SCHANS, EN HOLANDA

Es bonito recordar que en un rincón recóndito de la sierra de Aralar, aun tenemos en nuestras manos la posibilidad de ver y sentir las antiguas formas de vivir de nuestros ancestros. Una pequeña joya de valor incalculable, un lugar de visita ineludible para quienes amamos la sierra de Aralar, sus espacios abiertos y libres, así como la historia y los pequeños secretos que se ocultan en sus rincones.


viernes, 19 de diciembre de 2014

APEZAN-BIDEA: ANCESTRAL CAMINO DE LA MONTAÑA

MONTON DE PIEDRAS EN "APEZAN-BIDEA"

Uno de los principales caminos que cruzan la sierra de Aralar, es el que unía la cuenca de Pamplona, con la costa gipuzkoana. Ancestral camino que antaño fue una importante vía de comunicación, cruzando la sierra y uniéndose a la calzadade los gentiles de Zaldibia, por la que pasaron tropas, peregrinos, pastores, y todo un elenco de gentes, que caminaron por estos parajes, bellos, pero también peligrosos. 

CALZADA DE LOS GENTILES

Hoy un delicioso paseo nos lleva a conocer una parte de esta antigua ruta, sintiendo el sonido del viento en las copas de las hayas, y el placer de caminar en silencio sobre la hojarasca otoñal.
Nuestro paseo parte del pueblo navarro de Madoz, en el extremo oriental de la sierra, antiguamente se conocía a esta hermosa aldea como el “pueblo de las brujas”.

MADOZ

Realmente se respira algo especial cuando se llega a Madoz, temprano en una mañana de invierno mientras las chimeneas humean, y se respira una quietud y calma que solo podemos encontrar en los pueblos de la montaña. De aquí parte nuestra ruta que esconde pequeños tesoros, que hunden sus raíces en lo más profundo de nuestra ancestral cultura. A la salida del pueblo en dirección Astiz, una corta pista nos acerca a una vaguada, por la que tomamos el camino que poco a poco va ascendiendo hasta, en poco tiempo, situarnos en el magnifico valle de Ata. 

VALLE DE ATA

Es este un paraje lleno de magia, en cuyo centro se esconde el menhir de Erroldan arriya, esta piedra esta vinculada al gigante mitológico Roldán, quien lo lanzó, pero errando el tiro, quedó en medio de los rasos de Ata, aún hoy podemos ver las huellas del mítico personaje impresas en una de sus caras. 

ERROLDAN ARRIYA
Es un lugar único para sentarse a disfrutar del menhir y dejar que nos cuente su leyenda, que se pierde en lo más profundo de los tiempos, embriagarse por la magia del valle, rodeados por las montañas de Akier, Elorri-Gañe, Sorotxiki, Soroaundi,… sobre los mil metros de altitud en su mayoría.  
Es hora de retomar nuestro caminar, siguiendo la componente que hemos traído, nos adentramos en el bosque de hayas, dejando a la derecha el camino que por Burnigurutze  nos llevaría hasta la localidad de Alli. Al fondo, cierra el paisaje el inconfundible monte Artxueta, a cuya izquierda queda el Santuario de San Miguel in Excelsis, al que nos dirigimos. 

ARTXUETA

En cualquier época del año es un placer caminar por los insondables hayedos de Aralar, pero quizás sea en la primavera y el otoño, cuando las hayas muestran su máximo esplendor, cuando te embelesan los colores verdes y los mil tonos ocres de las hojas. Merece la pena caminar sin prisa por estos bosques mágicos, escuchar la hojarasca bajo nuestras botas, y quizás ver fugazmente esconderse al basajaun mimetizado con el gris de los troncos.
Vamos ganando altura entre el bosque, hasta salir a terreno despejado, desde donde alcanzamos a ver el Santuario de San Miguel in Excelsis, recortándose sobre el horizonte. 

SAN MIGUEL IN EXCELSIS

SAN MIGUEL IN EXCELSIS

En este punto encontramos otra hermosa sorpresa que nos tiene guardado Aralar, se trata del enorme montón de piedras que se localiza junto al camino, y que indudablemente llamará la atención del caminante. 

TUMULO DE "APEZAN-BIDEA"

Cuentan las viejas historias, que lo realizó un capellán del Santuario de San Miguel, el mismo que arregló el camino por el que transitamos en el siglo XIX. Al tiempo fue nombrado párroco de Madoz, pero el hombre subía todos los días desde el pueblo hasta este lugar, el primer alto desde el que se observa el Santuario, rezaba un Padrenuestro, arrojaba una piedra al suelo y volvía a Madoz. De esta forma con el paso del tiempo fue dando forma a este misterioso túmulo, se dice que jamás volvió al Santuario, que nunca pasó de este lugar, de hecho, al camino que recorremos se le conoce como “Apezan-bidea” (camino del cura). 

APEZAN-BIDEA

Cerca del montón de piedras, en un rinconcito escondido en el bosque encontramos una preciosa talla labrada en una placa de roca caliza, a la derecha del camino, se trata de una figura esquemática del Aingeru de Aralar, profundamente hermosa, entre los hayedos mágicos.

TALLA DEL AINGERU EN "APEZAN-BIDEA"

TALLA DEL AINGERU EN "APEZAN-BIDEA"


De este punto en breve se alcanza el Santuario de San Miguel, en un agradable paseo, mientras nos acercamos al templo, recordamos las antiguas peregrinaciones que subían hasta el mismo desde los pueblos del valle de Larraun, Alli, Madoz, Baraibar, Iribas, Oderiz, Astiz. 

SANTUARIO DE SAN MIGUEL IN EXCELSIS

La magnifica sierra de Aralar, todavía nos brinda la ocasión de caminar por caminos ancestrales, llenos de historias, leyendas, magia, caminos que poco a poco se van borrando del imaginario popular, pero que siempre quedan en el corazón de quien los camina con la mente abierta, de quien amamos los espacios abiertos y la libertad de las montañas.

jueves, 23 de octubre de 2014

EL ESTANQUE DE LA BARABACANA: MISTERIO Y RITOS CELTAS

ESTANQUE DE LA BARBACANA


Ubicado en el corazón de la Rioja Alavesa, en lo alto de un cerro, destacando como un navío navegando entre mares de viñedos, se localiza la deliciosa localidad de Laguardia. Durante la Edad Media la Villa estuvo vinculada al Reino de Navarra, de donde deriva su nombre, conocida entonces como “La Guarda de Navarra” por su ubicación estratégica frente al Reino de Castilla. 

LAGUARDIA ENTRE VIÑEDOS

Pero su historia va más allá, hunde sus raíces en lo más profundo de los tiempos antiguos, cuando allá por el siglo XV antes de Cristo, gentes venidas del centro de Europa crean un asentamiento en el valle, actualmente conocido como poblado de La Hoya. 

POBLADO DE LA HOYA Y CERRO DE LAGUARDIA


A lo largo de los siglos, el establecimiento fue evolucionando, hasta que sus moradores decidieron trasladarse al cercano cerro y fundar un nuevo poblado en lo que actualmente es la villa de Laguardia. Viejas historias, muy viejas se esconden entre los mil tonos otoñales, ocres, rojizos, de los viñedos que rodean la localidad, algunas probablemente no llegaremos jamás a descifrar, quizás en eso estribe su poder de atracción y de fascinación.

AMANECE EN LOS VIÑEDOS

El imponente perfil pétreo de la Sierra de Cantabria protege la localidad de los vientos del  norte, y precisamente de las frías tierras del norte, llegaron a estas latitudes influencias de una cultura antigua y mágica, cargada de leyendas y brumas, que atrapa irremediablemente a quien se acerca a sus misterios, es la cultura celta. Son varios los vestigios celtiberos que podemos disfrutar, sin prisa, en la Rioja Alavesa, entre ellos se sitúa el hermoso estanque de La Barbacana.

PARTE DEL ESTANQUE


Este depósito artificial ubicado en el interior de la muralla medieval, en la parte sur, se descubrió en 1998, durante una intervención arqueológica. Su historia se remonta a los tiempos en que los pobladores de La hoya decidieron cambiar la ubicación de su poblado y se trasladaron a lo alto del cerro para así obtener una mayor capacidad defensiva.
DETALLE DE LOS MUROS

Se construye entonces un estanque aprovechando el manantial que fluye en la parte alta de la colina, para ello se valen de una capa de rocas del subsuelo sobre la que se levantan muros de mampostería. El resultado es un estanque con capacidad para almacenar 300.000 litros de agua en sus 218 m2 de superficie.
Pero en el estanque de La Barbacana no sólo se guardan muchos litros de agua, entre sus muros de piedra se celebraban ritos ancestrales vinculados con las matres celtas, deidades femeninas procedentes del noroeste europeo. 

ESTANQUE

Su culto está muy extendido por el mundo céltico, directamente relacionado con los ritos a la madre tierra, a buen seguro su origen es mucho anterior, conectándonos directamente con épocas primitivas del Auriñaciense y Magdaleniense, pertenecientes al Paleolítico superior, es decir, el tercer y último periodo en que se divide el Paleolítico. 

RECREACION DE UN CULTO CELTA

De esta forma nos tenemos que remontar mentalmente unos 40.000 años para encontrar las manifestaciones más remotas del culto a la madre tierra en estas épocas antes citadas. Un misterioso hilo conductor nos acerca en el tiempo hasta nuestro estanque celta, y encontrar los ritos que en él se realizaban a las Matres. Junto a La barbacana se ha localizado un pequeño ara votiva que nos confirma la vinculación del lugar con las diosa celtas y los ritos a ellas dirigidos. Se trata de la conocida como Matribus Useis, cuyo origen parece romano pero de clara raigambre celta. 

MATRIBUS USEIS

Contemplando la pequeña ara de piedra arenisca, dejándonos embaucar por sus tonalidades rojizas propias de las piedras de la zona, intentamos desvelar su ancestral misterio, el porqué de su ser, quizás celosa de su pasado quiera mantener su misterio sólo para ella, o tal vez, nos cuente el porqué hace muchos siglos alguien decidió tallarla y grabar la misteriosa inscripción que podemos apreciar en una de sus caras, dañada por el desconchado

MATRIBUS
FESTIS POM(eia)
[PR]IMITIVA


La Barbacana es en definitiva un lugar cargado de enigmas, que aunque, si bien en muchas ocasiones pasa desapercibido, nos invita a zambullirnos en su arcaico misterio, bucear en siglos de historia, tocar con los dedos parte de nuestro más viejo y remoto pasado. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

AMA-BIRGIN-ARRIA. MITICA HUELLA EN EL CORAZON DE ARALAR

AMA-BIRGIN-ARRIA


En el antiguo camino que unía el Santuario de San Miguel de Aralar con los pueblos gipuzkoanos de Amezketa, Alegia, Tolosa, etc., se localiza el espectacular barranco de Arritzaga, de origen glaciar, y famoso por sus minas de cobre explotadas desde 1734. 

CABECERA DEL BARRANCO DE ARRITZAGA

En la cabecera del mismo, una enorme mole de piedra junto al camino llama nuestra atención, se trata de Ama-Birgin-Arria. Una pequeña hornacina en la parte superior izquierda de la misma, guarda la imagen chiquitita de la Virgen María, junto a la que se ven flores y algunas monedas depositadas en una concha a los pies de la figura. 


FIGURA DE LA VIRGEN EN AMA-BIRGIN-ARRIA

Una antigua leyenda nos cuenta los misterios de esta piedra, cuyo origen, si bien cristianizado, se remonta a lo más profundo de nuestras tradiciones y creencias. Dicen los viejos cuentos que la Virgen María se apareció a un pastor de la localidad de Amezketa, este corrió a su pueblo a contar lo sucedido, pero no le creyeron, entonces la Virgen María se marchó hasta el barranco de Arantzazu, en plena sierra de Aitzkorri. Pero antes de partir y como demostración de su paso por este rincón de Aralar, la Virgen dejó la huella de uno de sus pies en la roca sobre la que se había posado al descender de los cielos, esta roca es la Ama-Birgin-Arria, y todavía permanece allí dicha huella, siglo tras siglo. 


HUELLA DE LA VIRGEN EN AMA-BIRGIN-ARRIA

Aún hoy tenemos la oportunidad de conectar con lo más profundo de nuestra ancestral cultura, de vivir en primera persona nuestras más arcaicas creencias, allí en lo más profundo de nuestra montaña. Como manda la tradición, muchos caminantes dejan en Ama-Birgin-Arria unas monedas para que algún peregrino o montañero que se dirija  hasta el Santuario de San Miguel de Aralar, las recoja y las deje allí en el mítico templo, ofrendando velas que arderán ante la imagen del santo.

SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR

No hace mucho pasé por este mágico rincón de nuestra montaña, donde aún hoy encontré unas monedas que algún caminante había dejado allí con la esperanza de que alguien las llevara al Santuario de Aralar. 
MONEDAS EN AMA-BIRGIN-ARRIA

Es hermoso ver como en estos tiempos súper tecnológicos, se mantienen todavía las antiguas tradiciones que nuestros antepasados nos han ido trasmitiendo con la sabiduría de los tiempos, y que nos enlazan directamente con un pasado lejano, muy lejano, pero que podemos tocar con la punta de los dedos en lugares como Ama-Birgin-Arria.


AMA-BIRGIN-ARRIA Y BARRANCO DE ARRITZAGA

El  paso de Igaratzako Arratea, parece custodiar la piedra de Ama Birgin Arria y su leyenda, como queriendo protegerla, es un paso que nos abre las puertas de las amplias praderas verdes de Aralar, donde pastan las potttokas, dejando atrás el barranco de Arritzaga. 

IGARATZAKO ARRATEA

Es esta una ancestral ruta de trasnshumancia, y peregrinaje hasta el Santuario de San Miguel de Aralar, ante la que no podemos evitar sentir un enorme asombro lleno de admiración pensando como aquellas gentes subían sus rebaños  por estos intrincados caminos a los altos pastos de la sierra.
Cerca de este paso, se localiza el paraje de Perileku, donde como su propio nombre indica (Perikelu-sitio de feria), antaño, en verano, se celebraba una feria ganadera muy conocida, a donde acudían los pastores de todos los pueblos de alrededor. 


PERILEKU

Hoy ya no se celebran ferias en este paraje perdido en el corazón de Aralar, donde un poste indicativo de la cumbres circundantes, nos sale al encuentro, es un lugar curioso, apartado pero a la vez cruce de caminos antaño transitados, hoy es un lugar idóneo para respirar la soledad de la montaña, sentarse en medio de los rasos infinitos de Aralar y oír sólo los pensamientos que surgen de nuestra mente. Y todo ello rodeado de unas montañas espectaculares, atractivas, magnéticas, conocidas, como la Malloa de Aralar. Superando los 1.000 metros de altura, presentan en esta vertiente su lado más amable, sin embargo hacia el lado opuesto grandes barrancos se precipitan sobre el valle de Araitz, y las localidades de Betelu, Errazkin y Albiasu.


ATARDECE SOBRE LA MALLOA

Un poco más adelante se localiza el bello paraje de Igaratza, es esta una de las zonas de referencia para el montañismo vasco, un lugar cuyos atardeceres mágicos nos enseñaron a amar las montañas a muchos de nosotros. 

IGARATZA

Allí se alza una ermita cuya bendición tuvo lugar un 15 de septiembre de 1946, con el fin de celebrar misas cada domingo durante la época en la que los pastores estaban en la sierra, para  que estos pudieran cumplir con el rito semanal sin tener que desplazarse durante horas de camino. Se pensó en celebrar las ceremonias en las fechas que van desde el 1 de mayo al 1 de noviembre. En su retablo se colocó una imagen de la Virgen de Arantzazu (Patrona de Guipúzcoa), bajo la que se puso su advocación, curiosamente Arantzazu está presente en la leyenda descrita anteriormente. 


ERMITA DE IGARATZA

Junto a la hermosa ermita que cada segundo domingo de agosto recibe la única visita a tierras gipuzkoanas que realiza la imagen del Aingeru de Aralar, se sitúa un hermoso refugio privado y otro libre así como una fuente de aguas claras y limpias.


VISITA DEL AINGERU DE ARALAR A IGARATZA

Además Igaratza es una de las estaciones megalíticas más importantes del País de los Vascos, donde encontramos varios dólmenes, un menhir, túmulos, es esta, pues,una zona cargada de mitología, leyendas, tradiciones ancestrales, historia, devoción, una zona rica, muy rica en sabiduría y magia atávica.

MENHIR DE IGARATZA

Mientras la piedra de Ama-Birgin-Arria seguirá en su feudo de Aralar, celosa guardiana de su leyenda y tradición, perdida en lo más profundo de estas míticas montañas, dispuesta a contar su ancestral historia a quien camine hasta ella con humildad y ganas de escuchar el susurro de nuestro pasado.